EL SECRETO

 

Abro la regadera, espero un momento, meto la mano al chorro del agua y verifico que ya esté caliente, lo suficiente como para pelar unos pollos, Se te van a cocer los huevos, dice mi madre cada que abre la puerta del baño y la asalta la densa nube de vapor que sale. Siempre me ha gustado así, caliente.

Como cada día me baño deprisa, cierro la llave, retiro la cortina y me voy sobre el espejo del lavamanos, abro la puerta del baño y con la diestra limpio de una, el empañado del espejo.

Me veo las chichis, picudas y el pezón inflado, los brazos flacos, la panza que sobre sale, las marcas rojas de donde se marcan las lonjas, los cachetes, la papada que comienza a crecer, suspiro y veo de nuevo mi panza que comienza a colgar y, descubro unas grietas coloradas, como relámpagos, estrías que comienzan a salir, y me da rabia. Hubiese preferido no haber quitado el empañado.

Debería hacer como los menonitas y vivir sin espejos en la casa, que solo sirven para recordarme lo mucho que odio mi cuerpo, lo mucho que deseo el cuerpo del vecino o, la tristeza que siento cuando prendo la tele u hojeo una revista. Pareciera que todo el mundo puede ser feliz, menos yo.

Y pienso, si yo tuviera el cuerpo de Julián seguro mi vida sería más sencilla, iría a todas las fiestas y no me costaría trabajo encajar en público, de seguro hasta tendría un mejor puesto, o si tan solo fuera como Luis o como Valentín, sí, ya con ser como Valentín me daría por servido. Sí, me gustaría ser Valentín.

Me pongo con trabajos la ropa interior, al instante el resorte se me enrosca bajo la lonja, me meto los pantalones a saltitos y sudo al agacharme para ponerme los calcetines, los zapatos me los meto a la fuerza ya con las cintas abrochadas. Me pongo mi faja colombiana, me siento raro, me veo raro, toda mi carne extra comprimida en lugares donde no se supone debe de ir, al menos se me disimulan las tetas. Estiro un poco la playera entre los brazos antes de ponérmela, un poco de perfume y, la faja ya me comienza a dar comezón.

Salgo a la parada del camión y en el camino pienso, que si me encontrará una lámpara de Aldadino, solo le pediría una cosa, le pediría el cuerpo de alguien más, no sé, quizá el de David Gandy o el de ese uey que sigo en instagram, que me cae gordo, siempre que sube una foto nueva me da no sé qué, siento un vacío que me recorre todo el cuerpo y después se convierte en algo así como impotencia, tristeza, me siento sin esperanza. Sí, solo ese deseo pediría, me asomo un poco, ni rastro aún de la 51-D, me pica la faja, intento rascarme sin que se note.

Bueno quizá le pediría también un celular nuevo, y ya, el tercer deseo lo dejaría para concederle su libertad al genio.

Por fin el camión se asoma un par de calles a la distancia, le hago la parada al aproximarse y abordo. Corro a tomar mi asiento y veo que sube un chavo casi al arrancar el camión. Es delgado, la ropa parece quedarle a la medida, no entiendo como es que hay gente así, a la que parece que la ropa no se le arrugara nuca, agacho la mirada, mi playera y ya tiene arrugas, muy marcadas a la altura de las lonjas, me pica la faja. Lo miro de nuevo, el vacío, la tristeza, la impotencia, desesperanza, coraje, me encojo de hombros y pienso, Si yo fuera él, seguro mi vida sería diferente, no sé, más sencilla. Rebusco en mi mochila el Gansito que eché para la tarde y me siento pequeño, insignificante en mi asiento azul de fibra de vidrio, me gustaría ser él.

Ese era mi día a día, no recuerdo cuando empezó a ser así, porque tengo memorias vagas de cuando era pequeño, de cuando estaba en la primaria, y ya para ese entonces me recuerdo con esa sensación y ese anhelo de querer ser alguien más. Va a sonar a que me lo copié de la película de Angelitos negros, pero no, se los puedo jurar que cuando yo estaba en la primaria a veces me ponía talco en la cara para verme blanco, no sé por qué tenía la estúpida idea de que si me veía más güero, mi mamá me iba a querer más, neta que estaba bien pendejo, y, bueno, lo sigo estando, aún no se me quita al cien por ciento, pero estoy avanzando, paso a paso.

Ha sido difícil para mi dejar de prestar atención a mis defectos, a mis errores, a mis puntos erróneos, pero estoy controlando cada vez mejor esos impulsos a tirarme cagada todo el tiempo, a ponerme yo mismo siempre la zancadilla, a ser yo, el primero en decirme, No vas a poder, eres un fracaso, no sirves para nada. Ya no quiero hacer eso nunca más.

Pero, por qué les cuento todos estos pasajes tan oscuros de mi vida, pues, porque no creo ser el único en esa situación. Creo que hay muchas personas que viven y se sienten como yo me sentía hace unos años, creo, somos muchos los que vivimos con, por decirlo de alguna manera, un complejo de inferioridad, que nos hace rechazar lo que somos y nos ciega a ver nuestras virtudes, que apuesto, todos, tenemos siempre más virtudes que defectos, y, es imposible, IMPOSIBLE, vivir sin defectos, no nos hagamos tampoco tontos, porque lo sabemos, pero no lo aceptamos, sabemos que hasta Sebastian chichis perfectas Rulli (o pónganle el nombre que quieran) tiene una lista de defectos, igual que cualquier mortal en el mundo.

Para mi el cambio comenzó con una decisión muy sencilla, me tomó tiempo llegar a ella y mucho trabajo, hubo muchas circunstancias en mi vida que me fueron llevando hacia ello, pero, principalmente lo que detonó en mi el cambio fue, que me cansé de odiarme. Un día dije hasta aquí, yastuvo bueno, y a partir de ese día empecé a reconocer a la persona que me regresaba el reflejo. Me di cuenta que en verdad no la conocía, que solo conocía una parte, la mala. Pero vi también que había muchas cosas buenas, muchas cosas que me gustaban, aprecié que me gustaba mi estructura, mi piel, mi cabello, la forma de mis orejas, mis ojos, los labios, el tipo de cara que tenía, la posición de mis pezones, no me gusta la palabra pezones, y me di cuenta que me gustaba en si casi todo, que las cosas que odiaba y me hacían odiarme NO eran propias de mi cuerpo, eran cosas que YO había ocasionado, si hoy tenía estrías que odiar, eran producto de haberme descuidado muchos años, si hoy tenía una panza que colgaba, era también producto de mis decisiones, mis chichis picudas de niña de corpiño que era lo que YO MÁS ODIABA, la razón de que caminara jorobado y usara todos los días sudaderas y fajas para ocultarlas, eran producto de mis malos hábitos, me di cuenta que las cosas que NO me gustaban de mi, eran cosas que podía mejorar, porque no eran propias de mi cuerpo, digo no eran un lunar, un tercer pezón o un sexto dedo, no eran cosas así, eran producto del maltrato que le estaba YO dando a mi propio cuerpo.

Y entonces, poco a poco, lentamente, cual canción de Juanga, fui aprendiendo a quererme, a aceptarme tal y cual como era y como estaba, me acepte así con todo y mi panza aguada, con mi papada, mis cachetes, mis estrías y mis chichis de perra recién parida, me acepté completamente, y así fue que logré sentir amor propio. Y una vez que lo hice, fue que pude dar el siguiente paso, avanzar hacia mejorar lo que había que mejorar, fue como quitarme un obstáculo que me bloqueaba la vista y pude, por fin, ver el camino que había por delante.

Y esto es importante, porque ya varias veces antes había intentado ser fitness, y el domingo según yo bien chido iba al mercado a comprar lechugas y brocolis y pollo para preparar mis comidas de la semana y, llegaba y recortaba de la TvyNovelas la foto de algún mamado y la pegaba en la puerta del refrigerador, para según yo así abstenerme de sacar el Helado Holanda de napolitano que había adentro. Y decía, Si, ahora si, se les acabo su gordito, ya verán como pronto me veo igual que el maldito Aaron Díaz, así empezaba la semana con toda la decisión posible. El martes como a las 2 de la tarde, el recorte de Aaron Díaz ya estaba en la basura echo bolita y yo sentado en la sala chingándome el Helado Holanda directo de la cubeta con una cuchara sopera, renegando de la vida, sintiéndome una mierda y, comiendo encima el doble de lo mal que ya comía.

Y esto me pasaba porque yo buscaba ser alguien más, yo quería ser Sebastian Rulli, Aaron Díaz, David Gandy, el Sergio Mayer o hasta el maldito Latin Lover, y pues estaba buscando un imposible, porque mi cuerpo por más que hiciera o deshiciera, no es como el de Sebastian Rulli o Aaron Díaz, mis huesos, mi estructura, mi forma y mi estatura son diferentes, así como la distribución y la forma de mis músculos, entonces qué pasaba, que me estaba desgastando en cumplir un imposible, quería lograr algo que nunca iba a pasar y al ver que no lo lograba, pues me decepcionaba, me frustraba y bueno, ustedes me entenderán que el fracaso y la frustración se traducen en Gansitos, Pingüinos o pan del Niño Verde, lo cual en vez de ayudarme, me hacía ir hacia atrás.

Pero ya una vez que me acepté tal cual y completamente, ya ni el maldito David Gandy con su speedo blanco y su cuerpo perfecto, echándose un clavado de ensueño en las playas de Capri, bueno, pues ya no me intimida, ni me afecta.

Así que ya, sin más, se los pongo así de fácil. El secreto para lograr dar el primer paso en el camino hacia lograr la mejor versión posible de ti mismo es, ACEPTARTE Y QUERERTE tal y cual como estás en este momento, dejar de buscar falsos ideales y sabiendo que todo eso que no te gusta de ti, no son cosas propias tuyas, son el resultado del maltrato que te has dado y, que por consecuencia puedes revertirlo. Y, entre más pronto te decidas a amarte, más pronto lo vas a hacer, y otra cosa importante es, que es algo que tienes que hacer por ti y para ti, no esperes ayuda de nadie, porque nadie te va a ayudar, esta es tu batalla, y la tienes que hacer tú.

Gracias por leerme raza, quiéranse, háganlo por ustedes y échenle muchas ganas, yo su raza, su jamón tengo los lentes bien atrás para ustedes, los respaldo al cien y espero que mi pequeña historia les ayude.

 

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