EL PASTEL

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CRÓNICA PERSONAL, Por Atole Magallanes

Todos los años en este día, recuerdo una cosa, los espantosos pasteles que me hacía mi mamá por mi cumpleaños. Recuerdo que me daban mucha vergüenza, yo quería que mis pasteles fueran comprados en una pastelería, que fuesen bonitos, o algo así, como los de mis amigos de la cuadra, pero no, no señor a mi me tocaban los pasteles caseros de mi mamá; chuecos, con el betún mal embarrado, más cocidos de un lado que del otro, siempre con relleno de mermelada de fresas, pan de natas, betún de limón con miel karo y grajeas de colores para decorar… Si es que a eso se le podía llamar decorado, en resumen horrorosos.

Y me daban pena, porque creía que mis amigos iban a pensar que éramos pobres, que no teníamos para un pastel de pastelería, y que por eso mi mamá los hacía. Y yo un niño, cruel como todos hacía berrinche, lloraba porque no quería los pasteles de mi mamá. Hoy a mis casi 30, me doy cuenta que fui muy tonto, que me dejé llevar por mi infantil soberbia de niño chiquiado, que fui tonto al querer pasteles de los que todos tenían, y que por mi tierna vanidad deje de lado lo que en verdad era importante, mis pasteles eran originales, eran únicos y hechos con mucho amor, especialmente para mi, que mi mamá me los hacía a mi, y a nadie más que a mi, con sus manos calientitas, gorditas y blancas. Cubiertas de pecas y quemaduras de cazuela. Esas manos que siempre olían a nata con azúcar, cebolla y sopa de fideos. Esas manos que por mi lo han dado todo.

Me doy cuenta de mi estupidez, pues en realidad a nadie le importaba si el pastel era de tienda o era casero, lo único que querían era celebrar conmigo, hacer que ese día fuera feliz para mi, ahora me doy cuenta. Lo sé, he sido tonto, y lo voy a seguir siendo, pues uno nunca termina de aprender, por más años que se cumplan y por más pasteles que le hagan, uno jamás termina de aprender. Solo espero de aquí en adelante darme cuenta de mis errores más rápido, y no enterarme, cuando ya es tarde.

Quizás la vanidad se diluye con la edad, quizás uno se hace cursi con los años o quizá estoy madurando. No se lo que sea pero quiero agradecer a todos por este año, por darme más amor del que merezco y por estar conmigo siempre. Gracias en especial a mi madre.

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